Quemó Viva a Su Hija
Aglaia busca desesperadamente a su hija Eukleia, encerrada por Hefesto y consumida por el fuego divino, mientras él finge una familia perfecta con Afrodita. Al descubrir la tragedia, Aglaia obtiene el poder de Némesis y condena a ambos a escuchar eternamente los últimos gritos de su hija.