Una papa frita me convirtió en enemiga pública
En una fiesta familiar, comí una sola papa frita sin kétchup y el mundo me convirtió en una paria. Mi prometido rompió el compromiso, mi familia me expulsó y la policía empezó a perseguirme. Mientras la sociedad caía en la locura, comprendí lo absurdo de aquella pesadilla.