Me humillaron, pero soy el heredero
Para pagar la deuda de su padre adoptivo, el soldado Adrián custodió a la heredera Valeria. Soportó sus juegos de seducción, pero tenía prohibido tocarla. Cuando se enamoraron, lo expulsó cruelmente por su boda arreglada. Destrozado, Adrián descubrió que es el heredero perdido de los Goodwin. ¿Qué hará Valeria al saber que el hombre que despreció es su única esperanza?