Ya no esperaré al capitán
En nuestro aniversario de bodas, atendí a una paciente embarazada en mi clínica. Para mi horror, era el primer amor de mi esposo, y él estaba a su lado. Mi corazón se heló al instante. Ese día tomé una decisión: pedir el divorcio e interrumpir mi embarazo. Ya no seguiré atrapada en este matrimonio roto. Voy a vivir para mí.