La heredera renació y dejó de ser la tonta
Wynter renació el día que recibió el cheque del seguro de vida de su padre. Esta vez se negó a malgastarlo en lujos para complacer a la élite de Manhattan. Con recuerdos del futuro, multiplicó millones invirtiendo en joyas, bienes raíces y hasta en el restaurante Michelin de su ex. Quienes antes se burlaban de ella ahora le suplican su favor.