Cien mil cortes me hicieron invencible
Orión despertó en una academia mágica siendo el perdedor sin maná que todos despreciaban. Vinculado a un sistema, su única misión para volverse Maestro de la Espada era desenvainar cien mil veces. Entrenó día y noche mientras todos lo llamaban loco. Pero en la Copa de las Tres Academias, al asestar su corte número cien mil, un solo golpe suyo sacudió a todo el continente.