El amor no da marcha atrás
Audrey y Hunter estuvieron unidos por cinco años mediante un contrato de emparejamiento entre sus familias, tiempo en el que ella sufrió un constante abandono y la repetida intromisión de McKenzie. Tras perder a su bebé, ver cómo firmaban los documentos de disolución en su nombre y ser humillada públicamente, Audrey se apoyó en Nathaniel. Con su ayuda, logró reunir pruebas, completar los trámites legales y de la manada, enfrentar las calumnias y registros alterados, y finalmente liberarse de la familia Cole. Solo cuando la perdió, Hunter comprendió su arrogancia y lo mucho que le debía.